Viene determinado por los impuestos y por el PAI, que engloba el coste al por mayor del crudo y los costes y márgenes de distribución.

El precio de la gasolina en España escala a su máximo histórico, 1,558 euros por litro, batiendo el récord de hace una semana que superaba el alcanzado en septiembre de 2012 cuando el litro costaba 1,522 €. Por su parte, el diésel se sitúa esta semana en los 1,444€/l igualando el récord que marcó en 2012. Todo esto ocurre pese a que el precio del barril de Brent, referencia para fijar el precio del petróleo en Europa, es un 20% más barato que hace 10 años.

Para intentar responder a la pregunta de cuánto impacta la subida o bajada del precio del barril de Brent en el bolsillo del consumidor, conviene señalar que el Precio de Venta al Público (PVP) de los carburantes viene determinado por diferentes componentes; de un lado los impuestos, que suponen la mitad del precio y de otro, el Precio Antes de Impuestos (PAI) que engloba el coste al por mayor del crudo y los costes y márgenes de distribución.

De estos componentes, el precio internacional del crudo supone un 35% del Precio de Venta al Público, por lo que la subida o bajada del barril de Brent afectará al precio final en esa proporción. En este aspecto, las refinerías realizan contratos de adquisición de crudo para procesar de forma inmediata o a corto-medio plazo. En el primer caso, el precio del Brent impactaría de manera automática pero en el segundo caso, la repercusión del alza del Brent no sería tan directa en el precio final de los carburantes ya que las refinerías podrían haber hecho acopio del petróleo cuando el precio del barril fuera menor.

Por encima del precio internacional del crudo, están los impuestos que suponen prácticamente el 50% del precio final de llenar un depósito y el 16% que falta viene marcado por el margen bruto de distribución, que por cierto, en 2020 marcó su máximo histórico encareciendo aún más el producto.

De esta manera, según la AOP (Asociación española de operadores de productos petrolíferos) si un Gobierno decidiera llevar a cabo la subida o bajada de los impuestos que gravan la gasolina o el gasóleo A, el precio del combustible podría verse directamente más afectado por esta acción que por las tensiones en los precios internacionales.

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Fuente: El Mundo

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