El bloqueo de la negociación de la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) inquieta al campo español y deja abiertos muchos frentes que determinan la inversión empresarial o cooperativa a la vez que crece el descontento entre los agricultores por las propuestas ambientales sobre la mesa.

Las instituciones de la Unión Europea (UE) han cerrado una semana de negociación intensa en Bruselas sin un acuerdo para cerrar la PAC que regirá la agricultura entre 2023 y 2027 y, aunque existen reglamentos que aseguran su continuidad (en 2021 y 2022), el sector agrario español ha expresado su descontento por ese fracaso.

En este momento, quedan muchos aspectos importantes por concretar y, más allá del cruce de acusaciones institucionales -entre Consejo de Ministros, Comisión Europea y Parlamento Europeo- la clave está en la ambición ambiental pretendida para la PAC, con la indignación de muchos agricultores y la posición a favor de ONG ambientalistas.

Los contactos continuarán en junio, con el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE en Luxemburgo, los días 28 y 29, como nueva meta para los representantes de los Estados miembros; posteriormente, en España, el Gobierno y las autonomías determinarán la aplicación de la PAC y de los planes nacionales.

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Fuente: Expansión

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